Utopía

El término utopía nace a partir de la obra de Tomás Moro, titulada “Libro Del estado ideal de una república en la nueva isla de Utopía“.

Esta obra instaura la palabra utopía como sinónimo de aquello que es un ideal a alcanzar pero, a su vez, algo imposible de lograr. Un sueño imposible.

En este mismo sentido podría decir, en un intento de auto definirme en lo social y político, que soy un “anarquista utópico“, esto es, quién sueña con un mundo mejor, en el cual cada individuo tiene claro el lugar que ocupa en el mismo, conoce sus derechos y obligaciones y los ejerce libremente, sin imposiciones ni presiones.

En un mundo así, utópico, los estados, los entes reguladores, los “poderes” de cualquier tipo, serían innecesarios, ya que no habría a quién aplicarle las reglas y normas, porque todas serían tácitas y respetadas por el conjunto.

Pero, vivimos en otro mundo, el mundo real, actual (pasado, presente y futuro), donde la esencia del ser humano nos hace ser como somos, con nuestros defectos y virtudes, con ansias de poder, con violencia a flor de piel, con odios, miedos, amores, risas y llantos.

Un ser humano imperfecto, completamente imperfecto (afortunadamente), que necesita imponerse reglas, normas, guías, aunque no siempre sean las mejores.

Porque vivimos en un mundo donde el ser humano avanza a pasos agigantados en lo tecnológico y a pasos de tortuga (mas lento quizás) en lo espiritual.