Daniel Rabinovich, Adiós a un maestro

Siempre digo que soy un tipo feliz, un tipo afortunado. Entre otras cosas, porque creo que me ha tocado vivir una época de la humanidad irrepetible en muchos aspectos.

He vivido, presenciado y admirado hechos tales como la llegada del hombre a la luna, los avances imparables de la tecnología y otras cosas mas. He podido ver y ser contenporáneo de muchos grandes como Juan Pablo II, Fidel Castro, Charles de Gaulle, Mao Tse Tung, los Beatles, Rolling Stones y tantos otros. A nivel local no me alcanzaría este espacio para nombrar a tantos genios que han surgido durante estos años.

Es en este contexto que, allá por principios de los años 70, teniendo yo apenas 11 años descubro, primero en un programa de TV y luego en un vinilo a unos tipos raros que, cito mi propio pensamiento en aquel momento, “hacían música seria pero en broma”.

Estos tipos, llamados Les Luthiers, asi como otros artísticas me acomparon toda la vida, fue amor a primera vista, el humor sano, doble intencionado, suspicaz, ácido, intelectual, desfachatado, que obligaba, muchas veces, a ser un espectador versado en muchos temas para poder entenderlos.

En las veces que he tenido la fortuna de poder verlos en vivo siempre salí del teatro con la sensación de que “van muy rápido” porque uno no termina de reirse por un gag o chiste que, si no se está atento, se pierde el siguiente.

Daniel Rabinovich
Daniel Rabinovich

Hoy, llegó uno de esos días que uno no quiere que lleguen nunca: se nos fue Daniel Rabinovich, el genio, el maestro, una de las almas de Les Luthiers, el cultor de las lecturas con doble sentido, el cantante de boleros inigualable, ese que, siempre, en vivo, tenía un gesto, un guiño de complicidad para con el público que no se perdía uno de sus movimientos porque sabía que en cualquier momento Daniel se mandaba una de las suyas para hacer las delicias de los espectadores.

Es  uno de esos días en que uno se desayuna con una noticia que lo hace sentir vacío. A partir de hoy, algo nos va a faltar, asi como algo nos falta sin Tato, sin Jorge, sin el Flaco, sin la Negra y sin tantos otros.

Pero, la vida continua y si algo debemos aprender es a quedarnos con lo mejor que hemos recibido de todos aquellos que quisimos y admiramos. Por eso, como un simple fan mas de Daniel Rabinovich solo puedo decir “Gracias por todo Daniel y nunca te vamos a olvidar”.

SaludOS/2

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