Apostillas de la Ciudad de Buenos Aires

En mi artículo anterior hablé en forma síntética  y general sobre mi experiencia en el Hospital Fernandez de la Cudad de Buenos Aires (tema sobre el cual, en futuras entregas iré agregando anécdotas de mi experiencia).

Sobre estoy mi inminente intervención quirúrgica viene a cuento algo que me dijeron hace un par de meses, cuando fui a una consulta con un médica endocrinóloga. Luego de revisarme, ver los estudios que me habían hecho, explicarme como era el tema en si, recomendarme prestar atención y hablar lo específico en el cirujano que me va a operar, me hizo un comentario que me sorprendió, el cual, mas o menos fue el siguiente:

“Te ofrecería hacerte unos estudios mas amplios en el Fernandez, pero la verdad es que no te los van a hacer porque aducen que son caros. La única forma sería declarando que vivís en la Villa 31 y sos indocumentado, de otra forma, no te los hacen”.

Saquen sus propias conclusiones.

Ahora, otro tema, viajo constantemente por la Ciudad de Buenos Aires, he vivido en distintas épocas en la misma, he trabajado y suelo hacer trabajos en ella, por lo tanto he vivido y vivo sus constante cambios y condiciones, al punto que, desde hace un buen tiempo a esta tarde, la he bautizado como “la ciudad en obra”. No importa lo que pase o se necesite, en la ciudad siempre hay una obra en curso. No importa que ayer hayan terminado de arreglar tal o cual vereda o asfalto, mañana lo romperán para agregar o quitar tal o cual cosa.

Un buen ejemplo es la avenidad Cabildo, especialmente a la altura de nuñez, no se cansan de trabajar, primero estuvieron un buen tiempo raspando el asfalto para alisarlo, renovarlo y pintar las señales correspondientes. Apenas menos de un mes de terminada esa obra, rompieron todo para hacer una vereda central, con luces y arbolitos. Tras cartón, rompieron la vereda y volaron los farolitos para hacer otra obra, la cual, culminada, implicó una nueva obra para poner nuevos arbolitos y baldes boca abajo que pretenden ser luminarias de colores. Ahora, vuelta a romper para hacer trabajos del subterráneo y, cuando terminen, a romper de nuevo para comenzar las obras del metrobús.

He hablado de este tema con cuanto taxista he podido y todos coinciden conmigo en que es una locura y una falta de organización (cuando no se sospecha de negociados) terrible que se haga todo esto. Es decir, si los cráneos de la ciudad saben que va a pasar el metrobús (ya que es el gran negocio) no se entiende que hagan reformas en la avenidad que, se sabe, no van a durar mucho porque deberán destruirse para permiti el advenimiento del gran dios metrobús.

Pero, además de esto, con el paso de los años he podido notar la debilidad de todos los gobiernos que han pasado y están en la ciudad por poner cemento en todos lados. Se rompen calles y allá van los camiones cementeros con su preciosa carga, se quitan espacios verdes y se transforman en hermosas Plazas cementadas. Un buen día, si nos descuidamos, vamos a toparnos con personal municipal de cemento, que fueron cementados por inercia.

Alguien de mi confianza me comentó que, hace un tiempo, la ciudad compró un sistema sofisticado para tomar medidas de los frentes de casas y edificios, para actualizar el catastro y descubrir obras no declaradas y otras yerbas. Este sistema costó sus buenos millones y, cuando me fue dicho, funcionaba a la perfección, salvo un pequeño detalle, cuando le fue vendido a la ciudad, alguien omitió avisar que faltaba el software que se encarga de procesar la información para que el sistema sea útil, con lo cual, iba a ser necesario desembolsar unos cuantos millones mas si querían sacarle provecho.

Pero, vuelvo a lo anterior, parece que el cemento es el gran dios para los funcionarios de la ciudad. Cemento en todo, calles, plazas, tubos, veredas, etc. Y me dejó pensando en que tanta obra (muchas sin justificar) es un verdadero gran negocio para alguien amigo de la casa. Y, como siempre pienso, todo ese dinero que se malgasta, con una buena administración que piense en el ciudadano y no en el bolsillo de funcionarios y amigos, se podría brindar mejores servicios de educación, salud y seguridad que es lo que realmente importa si queremos una ciudad mejor.

SaludOS/2

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